Cuando eres pequeña no sabes lo que haces y muchas veces cometes herrores, pues bien, yo cometí un pequeño fallo aunque claro muy dulce, muy dulce no fue.
Tenía tres añitos y me encontraba, como cada fin de semana de verano, en la finca de mi abuela; bueno yo estaba a mi bola por allí comiendo, por supuesto, mi merienda tal y como yo denominaba "merena"( era un bocata de nocilla). Pues bien, yo, a la vez, estaba jugando con un caracol, que llevaba en la mano derecha y tambien estaba comiendo mi famoso bocata, en la mano izquierda. En un renuncio o distraccion mía, cometí un gran fallo, me metí el caracol en la boca, al que por supuesto, deje sin un cacho de su casa. De repente, empecé a notar una cosa viscosa por el cielo de la boca, yo no me acercaba ni un poco, a lo que realmente estaba masticando; Hasta que por fin lo tragué, y al volver a darle otro bocado al famoso bocadillo, me encontré con que al caracol le faltaba algo. XD
si os ha gustado os contaré mas historias graciosas, hasta otra!!!
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